Su origen pudo ser una de las atalayas que constituyeron la defensa de la tierra de Marbella por el norte, y al mismo tiempo se utilizó como torre de alquería con doble misión: defensiva y de refugio para los vecinos. Dos son los acontecimientos puntuales acaecidos en la Torre de Escalante en los que participaron cristianos y moriscos, los dos grupos que convivían en el antiguo reino de Granada durante el siglo XVI.
El primero debe adscribirse al intento de fuga masiva al norte de África protagonizado por sus vecinos en mayo de 1506. Tras la derrota de Río Verde, se les expropiaron sus bienes y donados por merced Real al tesorero Francisco de Vargas. Dentro de estos muros tuvo lugar el acto de posesión según el ritual establecido en las Siete Partidas, y que realizó un representante de Vargas designado expresamente para ello.
El otro hecho tiene lugar el día 1 de enero de 1569 durante el inicio de la rebelión morisca. El beneficiado Escalante, por no tener casa propia vivía en la torre por estar hecha a manera de fortaleza. Cuando éste partió a Marbella a comunicar la noticia del alzamiento, los rebeldes intentaron tomar el edificio, robaron, trigo, aceite y otras cosas que había en la primera bóveda e intentaron apresar a la sobrina del clérigo, Juana de Escalante, y a su criada, aunque ésta consiguió subir al primer piso y se defendió de los asaltantes hasta la llegada de las tropas de Marbella.
Este episodio es narrado por el cronista Luis de Mármol y Carvajal en su
Historia de la Rebelión y Castigo de los Moriscos del Reyno de Granada, concretamente en el capítulo XXXV del libro IV, titulado
Que trata de la descripción de Marbella y su tierra, y cómo los moriscos del lugar de Istán se alzaron:
Era beneficiado deste lugar el bachiller Pedro de Escalante, el cual había poco que estaba en él; y por no tener casa propria, moraba en una torre antigua de tiempo de moros, que estaba hecha a manera de fortaleza; y queriéndole prender los moriscos al tiempo que se alzaban para matarle...Llegaron a la ciudad dos horas antes de mediodía faltos de aliento y llenos de sudor y de rascuños, que aún hasta entonces no habían sentido, de las zarzas y espinos que habían atropellado. El beneficiado fue el primero que llegó y dio rebato, diciendo que los moriscos de Istán se habían alzado y querídole matar; y a penas había quien lo creyese: tanto era el crédito que los ciudadanos tenían de la gente de aquel lugar, por ser rica, que no podían persuadirse a que se hubiesen querido perder; y ansí había muchos que le consolaban con decir que debían de haberle tomado entre puertas con alguna mujer. Había dejado el beneficiado en la torre una sobrina doncella que tenía consigo, llamada Juana de Escalante, y una moza de servicio; mientras él iba huyendo, los moros hallando la puerta abierta, como él la había dejado, entraron dentro, y robando trigo y aceite y otras cosas que había en la primera bóveda, prendieron la moza, que acertó a hallarse abajo; la cual comenzó a llorar y les rogó que la dejasen subir arriba con su señora. Tenía la torre una escalera angosta, alta y muy derecha, y la sobrina del beneficiado, que veía el peligro en que estaba, había puesto en el postrer escalón una gran piedra, y junto a ella otras muchas que acertó a haber en el sobrado alto para una obra que se había de hacer en él; y como tuvo la moza consigo, determinó de no dejar subir a nadie arriba. Los hombres cargaron del despojo y salieron de la bóveda; y como unos mozuelos quisiesen ir donde ellas estaban, poniéndose en defensa, echó a rodar la piedra por la escalera abajo, y matando al uno, los otros dieron a huir. La doncella pues, que vio la torre desocupada, sin perder tiempo bajó a gran priesa, y cerrando la puerta, la atrancó con una fuerte viga y tornó a subirse arriba. No tardaron mucho los moros en volverá llevarlas a ella y a su compañera, y hallando la puerta cerrada, quisieron derribarla con un vaivén; mas defendióselo animosamente la doncella, como lo pudiera hacer cualquier esforzado varón, arrojándoles gruesas piedras por el ladrón y por encima del muro, con que los tuvo arredrados y descalabró algunos dellos; y aunque le dieron una saetada, que le atravesó un brazo por junto al hombro, no dejó de pelear ni se paró a sacar la saeta en más de tres horas que duró la pelea, deshaciendo las paredes para sacar piedras que poder tirar cuando hubo gastado las que había sueltas. A este tiempo llegó Bartolomé Serrano, alférez de la compañía de caballos de don Gómez Hurtado de Mendoza, capitán de la gente de guerra de Marbella, que había salido al rebato con treinta escuderos y trecientos infantes; y siendo ya dos horas después de mediodía, halló los moros combatiendo la torre, y escaramuzando con ellos, los retiró, mas no los pudo romper, porque se subieron a unas peñas que están entre el lugar y el río, donde no podían hacer efeto los caballos; y habido su acuerdo, se volvió aquella noche a Marbella, llevando la doncella y la moza consigo, y dejando la tierra alzada.(
José María Navarro, 29/08/2010) (
Derecho de copia )
Puntúa esta fotografía »
Galería Multimedia
Torre de Escalante (Istán)
Su origen pudo ser una de las atalayas que constituyeron la defensa de la tierra de Marbella por el norte, y al mismo tiempo se utilizó como torre de alquería con doble misión: defensiva y de refugio para los vecinos. Dos son los acontecimientos punt Seguir leyendo...
Rutas
VALLE DEL GENAL
Gaucín - Camino de Gibraltar
Al este y al oeste de la Loma de Enmedio, en las inmediaciones de Gaucín, se encuentran dos de los caminos históricos que recorrieron los viajeros del s.XIX para el acceso a Gaucín, uno de los símbolos románticos del conocido como Camino Inglés: la Colada del Camino del Molino al Peso, al este, y el Camino de Gibraltar, al oeste. La ruta recorre parte del Camino de Gibraltar, y la misma ladera por donde discurre, aunque por pista, la Colada del Camino del Molino al Peso, en un itinerario circular que parte y regresa al río Genal, con la presencia permanente del promontorio rocoso donde se ubica el Castillo del Aguila. La visita a Gaucín complementa la comprensión de este paisaje histórico que, como antaño, sigue cautivando hoy en día.
Al este y al oeste de la Loma de Enmedio, en las inmediaciones de Gaucín, se encuentran dos de los caminos históricos que recorrieron los viajeros del s.XIX para el acceso a Gaucín, uno de los símbolos románticos del conocido como Camino Inglés: la Colada del Camino del Molino al Peso, al este, y el Camino de Gibraltar, al oeste. La ruta recorre parte del Camino de Gibraltar, y la misma ladera por donde discurre, aunque por pista, la Colada del Camino del Molino al Peso, en un itinerario circular que parte y regresa al río Genal, con la presencia permanente del promontorio rocoso donde se ubica el Castillo del Aguila. La visita a Gaucín complementa la comprensión de este paisaje histórico que, como antaño, sigue cautivando hoy en día.
Y también..
Artículos
Los ataques piratas de Ali Hamet, uno de los capitanes de Barbarroja, a la costa de Estepona
José María Navarro
Los piratas de Berbería fueron el gran problema de las costas españolas en el siglo XVI. Tras la toma de Estepona por Enrique IV en 1456, esta zona se convirtió en un lugar fronterizo peligroso y poco habitado, por lo que no fructificaron los primeros intentos de repoblación. En 1510, la toma por los corsarios beréberes de la isla de Djerba, frente a la costa de Túnez, inició una época de razias a lo largo de las costas españolas, agudizadas por el decreto de expulsión de los moriscos de 1502. Los moriscos que huyeron a Berbería eran perfectos conocedores de la costa y su interior, lo cual facilitaba la elección de los puntos de desembarco para los saqueos en busca de esclavos y víveres. En 1540 el pirata turco Alí Hamet (Aliamate), uno de los numerosos capitanes de Barbarroja, y el corsario italiano Caramanlí saquearon Gibraltar. Posteriormente Aliamate fue hecho prisionero y en su traslado a Cartagena para su liberación pasó una noche en Estepona, donde tuvo constancia de las debilidades de sus defensas y escasa guarnición. Posiblemente decidiera durante aquella estancia los ataques posteriores a Estepona en los años 1545 y 1550
(José María Navarro, 27/06/2010)
Los piratas de Berbería fueron el gran problema de las costas españolas en el siglo XVI. Tras la toma de Estepona por Enrique IV en 1456, esta zona se convirtió en un lugar fronterizo peligroso y poco habitado, por lo que no fructificaron los primeros intentos de repoblación. En 1510, la toma por los corsarios beréberes de la isla de Djerba, frente a la costa de Túnez, inició una época de razias a lo largo de las costas españolas, agudizadas por el decreto de expulsión de los moriscos de 1502. Los moriscos que huyeron a Berbería eran perfectos conocedores de la costa y su interior, lo cual facilitaba la elección de los puntos de desembarco para los saqueos en busca de esclavos y víveres. En 1540 el pirata turco Alí Hamet (Aliamate), uno de los numerosos capitanes de Barbarroja, y el corsario italiano Caramanlí saquearon Gibraltar. Posteriormente Aliamate fue hecho prisionero y en su traslado a Cartagena para su liberación pasó una noche en Estepona, donde tuvo constancia de las debilidades de sus defensas y escasa guarnición. Posiblemente decidiera durante aquella estancia los ataques posteriores a Estepona en los años 1545 y 1550
Actividades y Noticias:
- 01/09/2010
-
Entrevista con José Antonio Castillo

Autor del libro "Tres viajes románticos por la Serranía de Ronda"
Autor del libro "Tres viajes románticos por la Serranía de Ronda"
- 30/06/2010
-
Ciclo de conferencias "Evolución Humana un largo camino desde el Paleolítico Inferior"

Centro Cultural Padre Manuel, de Estepona
Centro Cultural Padre Manuel, de Estepona