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Costa mediterránea de España desde Sierra Bermeja a Ibiza. (Vicente Tofiño, 1786)
Durante los veranos comprendidos entre 1783 y 1785 la fragata Santa Perpetua y un bergantín, comandados por el marino e hidrógrafo gaditano Vicente Tofiño de San Miguel (Cádiz, 1732 - San Fernando, 1795), recorrieron las costas del Mediterráneo peninsular con el objetivo de efectuar su levantamiento cartográfico. La importante tarea hidrográfica le fue encomendada con el conde de Floridablanca en la Secretaría del Estado durante la corona de Carlos III. La medida formaba parte de la serie de viajes para el estudio de la geografía física y los recursos de los territorios dependientes de la Corona que fomentaron los gobiernos ilustrados, desde el reinado de Fernando VI hasta el inicio de la guerra contra los franceses.

El método empleado se desarrollaba mediante procedimientos científicos de triangulación, reconocimientos in situ y observaciones astronómicas. Los resultados de esta expedición se publicaron en 1787 en la obra Derrotero de las costas de España en el Mediterráneo y su correspondiente de Africa formando parte del Atlas hidrográfico de las costas de España en el Mediterráneo y su correspondiente de África para inteligencia y uso de las cartas esféricas y pueden considerarse los trabajos hidrográficos más importantes del siglo XVIII.

Esta lámina, perteneciente a este Derrotero, representa el relieve de la costa occidental malagueña hasta la costa de Ibiza. El primero de los grabados -esquina superior izquierda- tiene etiquetados, de izquierda a derecha, la sierra de la Utrera, Sierra Crestellina, la Sierra de Estepona, Estepona, y Sierra Blanca. Destaca en esta perspectiva Sierra Bermeja, en el centro con la letra C. El propio Tofiño no da lugar a dudas con sus anotaciones en la importante referencia que supone para la navegación el hito bermejense, una grande sierra conocida con el nombre de Sierra de Estepona por los navegantes, y por los naturales del pais con el de Real de Sierra Bermeja, á causa de un castillo en el que se custodiaban las personas reales de los moros, y que se ganó en una batalla:

Con tiempos oscuros se suele padecer el engaño de tomar al monte de Gibraltar por Sierra Bullones, y la Carbonera por el monte, é irse por consiguiente á ensenar y perderse con los vientos del E. y SE. en la Tunara, que tomaron por el Estrecho. Sucede tambien sea Sierra Bullones el monte en la inteligencia del que navega, y como las tierras al S. de aquellas tambien son bajas, acaece el ensenarse y perderse con los vientos del NE y E. en la ensenada de Tetuan. Para precaver ambos inconvenientes se hace preciso recorrer á su vista la costa de España, con conocimiento de toda ella, hasta ver la sierra de Estepona, que con su marcacion á poca diligencia que se haga por el monte habrá de verse, para lo que se tendrá presente que lo mas alto de dcha sierra, y lo mas oriental del monte corren al S. 17º 30`O. Sin esta baliza con tiempos cerrados y mucho viento, es temeridad dirigirse á embocar el Estrecho, y será lo mas prudente aguantarse en bordos, pues las corrientes generales para el E. favorecen mucho.

(Fotografía: Javier Martos, 09/01/2014) ( Derecho de copia )

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La Costa (Ambito)

Costa mediterránea de España desde Sierra Bermeja a Ibiza. (Vicente Tofiño, 1786)

Cartoteca iluana
Autor: Javier Martos (Derecho de copia)

Fecha: 09/01/2014

Borde de ánfora púnica de los siglos V-IV a.C. (Sierra Bermeja)
En un momento determinado de la prehistoria los grupos nómadas se asientan en lugares estratégicos que les son útiles, tanto para el control del territorio como para la explotacion de los diversos recursos. Estos avances les facilitan un modo de vida sedentario.

En el litoral occidental malagueño los primeros asentamientos estables, en el periodo Edad del Cobre Final/Bronce Antiguo, pudieron ser del tipo de Los Castillejos de Estepona, Cosalba en Sierra Crestellina de Casares, Villavieja en la Sierra de la Utrera o Monte Mayor en Benahavís. Precisamente serán estas poblaciones indígenas las que mantengan los primeros contactos con los colonos orientales que arriban a nuestras costas a partir del siglo IX a.C., los fenicios, interacción que dará lugar posteriormente al mundo púnico.

En los últimos años el registro arqueológico va despejando de forma bastante clara la diferencia cultural entre los asentamientos de la franja costera malagueña, de filiación fenicio-púnica, y los asentamientos del interior que se agrupan en formaciones estatales indígenas de tipo ibérico, algo que sucede igualmente en la costa granadina y almeriense.

El panorama arqueológico que se deriva del estudio del territorio existente entre la ciudad de Malaka y el río Crisos (Guadiaro), empieza a aportar cada vez mayor información para ahondar en la organización política y económica de las comunidades instaladas en el perímetro litoral situado al este del Estrecho de Gibraltar, entre momentos avanzados del siglo VI a.C. y finales del siglo V a.C.

También en el piedemonte de Sierra Bermeja encontramos asentamientos de este periodo. En el caso de la fotografía corresponde a un yacimiento localizado entre las cabeceras de los arroyos de Enmedio y Vaquero, situado sobre un suave promontorio, con una superficie máxima de media hectárea, y que conserva secuencia de momentos indeterminados de la Edad del Bronce, a la que se superpone un horizonte fechable entre los siglos VI-V a.C., asociado a ollas de borde vuelto realizadas a mano, con digitaciones, junto a algún borde de ánfora del tipo T.11.2.1.3 de Ramón.

Fuente: López Pardo, Fernando; Suárez Padilla, José. "La organización y la explotación del territorio del litoral occidental de Málaga entre los siglos VI-V a.C.: de las evidencias literarias a los nuevos datos arqueológicos". (Revista Mainake, XXXII (II) / 2010 /pp.781-811)

(Fotografía: José María Navarro, 13/10/2013) ( Derecho de copia )

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Sierra Bermeja (Ambito)

Borde de ánfora púnica de los siglos V-IV a.C. (Sierra Bermeja)

<i>Lapiedra martinezii</i> Lag (Sierra de la Utrera, Casares)
A finales del verano, desde los últimos días de agosto a octubre, pueden localizarse florcecidas en la Sierra de la Utrera (30STF93, Casares) y también en la vecina Sierra Crestellina, las poblaciones más sur-occidentales de esta pequeña herbácea bulbosa, de 15 a 30cm de altura, que crece sobre rocas y suelos calizos entre los 0 y los 800 msnm. Es característica la banda longitudinal clara que tienen en el haz sus hojas, todas basales o, como se aprecia en la fotografía, los seis estambres que presentan sus flores blancas con curiosas anteras de color amarillo y forma sagitada.

El género fue descrito en 1816 por el botánico aragonés Mariano Lagasca en Genera et species plantarum, quae aut novae sunt aut nondum recte cognoscuntur, 14. quien dedicó su nombre en agradecimiento a su corresponsal, la gaditana María Josefa Lapiedra Martínez, señora de Sanlúcar de Barrameda y discípula de Simón de Rojas Clemente Rubio.

Bibliografía:
- "Aclaraciones taxonómicas y nomenclaturales sobre Reseda decursiva Forssk. y Resdea gayana Boiss. en Andalucía" (Raquel Aránega Jiménez. Acta Botánica Malacitana, 30 - 2005)
- "Proyecto Anthos"
- "Flora Vascular de Andalucía Oriental" (Blanca G., Cabezudo B., Cueto M., Fernández López C. & Morales Torres C. - Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía. 2009)
- "Los Botánicos y la Botánica en Andalucía" (Eugenio Domínguez en "Introducción a la Flora Andaluza", Consejería de Medio Ambiente, 1993)

(Fotografía: Javier Martos, 14/09/2013) ( Derecho de copia )

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Sierra Bermeja (Ambito)

Lapiedra martinezii Lag (Sierra de la Utrera, Casares)

<i>Casares y sus inmediaciones por el Estado Mayor de la 1ª División del 14 Ejército.</i> (Año 1813)
Estamos fortificando esta villa y proveyendo de viveres al castillo. En Igualeja ha habido una accion gloriosa en que han muerto muchos franceses. El ejemplar de El Conciso de Cádiz(1) de 26 de diciembre de 1810 daba eco a esta noticia de fecha el 12 del mismo mes escrita desde Casares que refleja lo que a la postre sería la reconstrucción durante la Guerra de la Independencia de las murallas del castillo de Casares. El plano que ilustra este comentario titulado Casares y sus inmediaciones y cuya autoría corresponde al Estado Mayor de la 1ª División del 14 Ejército(2), aporta un dato significativo en su leyenda A: "Entrada al Pueblo cerrado que llaman Castillo" lo que denota la entidad que debió tener en su momento esta fortaleza que ocupa la parte alta de un promontorio calizo, la Peña de Casares, que aporta una protección natural adicional a una fortificación de la que no existe una datación exacta sobre su fundación.

Fernández López(3) plantea que el hisn de Casares era la capital de la taha de Casares, una demarcación menor que la organización administrativa tradicional basada en IqlÄ«m, con carácter militar, e introducida en época nazarí en momentos en los que el reino granadino iba perdiendo espacio por las continuas conquistas cristianas. La taha de Casares comprendía los términos municipales de Casares, Manilva, Genalguacil y Jubrique y limitaba al norte con la taha del Havaral, al este con la taha de Marbella y al oeste con la taha de Gaucín, de la que la separaba el río Genal. Sin embargo, el emplazamiento ya debió jugar un papel fundamental en la época de los reinos norteafricanos, almorávides, almohades y meriníes, al ser un paso estratégico, junto con Gaucín, hacia el interior de la Serranía de Ronda y ser frontera de los meriníes con el reino cristiano.

La célebre batalla del año 400/1010 en la que los beréberes concentrados en Al-ŶazÄ«ra vencieron a las fuerzas de al-MahdÄ« a orillas del Guadiaro, "en los alfoces de Marbella" (4) plantea sorprendentemente la posibilidad de que el límite occidental de Marbella pudiera incluir el actual término municipal de Casares. Por otra parte, con la alquería de Benamorabe, entre los actuales términos de Casares y Estepona, cuyo topónimo, banÅ« Murābit (el hijo del almorávide), se estaría hablando de que su fundación no podría remontarse más allá de los años finales del siglo XI(5) y cuyos habitantes procederían realojados desde el contiguo cerro del Aguila (s.IX-X) desplazados al llano coincidiendo con los significativos cambios políticos acontecidos en el último cuarto del siglo XI lo que pudiera dar noticias, tal vez, de un mayor control del territorio costero occidental malagueño por parte de una ya existente medina de Estepona (dependiente de Marbella), pero también pudiera hablar sobre la existencia ya en esa época del hisn de Casares. En cualquier caso, es un tema a investigar y aún más complejo por cuanto, más cerca al castillo de Casares que la alquería de Benamorabe, en la Cosalba (Sierra Crestellina), también encontramos cerámica datada en los siglos IX-X.

Notas:
(1) BNE
(2) Cartoteca histórica del Servicio Geográfico del Ejército, plano 368
(3) FERNANDEZ GUTIERREZ, Sebastián. "Aproximación al estudio de las taas no alpujarreñas" (Andalucía entre Oriente y Occidente, I CHMA, Córdoba 1988, pp.719-726).
(4) Citada en MARTINEZ ENAMORADO, Virgilio Al-Andalus desde la periferia. La formación de una sociedad musulmana en tierras malagueñas (siglos VIII-X) (CEDMA, 2003, p.418)
(5) MARTINEZ ENAMORADO, Virgilio; MARTOS MARTIN, Javier; NAVARRO GARCIA, José María. "Una propuesta de identificación arqueológica y etimológica para una alquería de la Tierra de Estepona: Benamorave". (Takurunna. Anuario de estudios sobre Ronda y la Serranía. 2012. pp.167-186)

(Fotografía: Redacción iluana.com, 15/07/2013) ( Derechos reservados. )

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Sierra Bermeja (Ambito)

Casares y sus inmediaciones por el Estado Mayor de la 1ª División del 14 Ejército. (Año 1813)

Paisaje e Historia
La actividad humana a lo largo de la historia ha conformado en mayor o menor grado el paisaje. De esta forma, resulta necesario integrar el conocimiento histórico del territorio con el conocimiento ecológico para una correcta interpretación del paisaje. El paisaje, no es pues, algo fijo e inmutable, sino histórico, cambiante con los diferentes sistemas sociales y culturales que se han sucedido en el tiempo. En este sentido debemos entender el paisaje como un palimpsesto por las diferentes utilizaciones que se han sucedido a través de los siglos y las culturas. Una expresión afortunada, la de palimpsesto, porque reitera la dimensión temporal del territorio, su carácter cambiante, sin sugerir al mismo tiempo la idea de capas superpuestas, sino la de huellas yuxtapuestas, incrustadas en el paisaje actual o atestadas por la documentación, que contienen información sobre los paisajes del pasado.

Fuente: GOMEZ ZOTANO, José. El papel de los espacios montañosos como traspaís del litoral mediterráneo andaluz. El caso de Sierra Bermeja (Provincia de Málaga). (Universidad de Granada, año 2004. 689pp)

(Fotografía: José María Navarro, 05/05/2013) ( Derecho de copia )

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Sierra Bermeja (Ambito)

Paisaje e Historia

Sierra Crestellina y el fuerte del Calvario desde el mirador de la Cruz (Casares)
Sobre el cerro situado en el centro de esta fotografía tomada desde el mirador de la Cruz (Casares), el final (o principio) del "camino del Chaparral", se levanta el fuerte del Calvario o fuerte de Quirós, una de las fortificaciones edificadas durante la defensa de Casares en la Guerra de la Independencia, construido, según el manifiesto "Villa de Casares. 1813", sobre la antigua ermita del Calvario. La crónica escrita por Luis de Mármol y Carvajal en el siglo XVI en su obra Historia del rebelion y castigo de los moriscos del Reyno de Granada refuerza ese pasado religioso pues relata como en una ermita a las afueras de Casares se reunieron el duque de Arcos con poca gente, en representación de los castellanos, con dos moriscos, el Alarabique (Alarabi) y Atayfar (Alvaro Atayfor, de Istán), y otros habitantes de las alquerías sublevadas, para lograr un acuerdo tras la rebelión de Sierra Bermeja de 1568.

Según describe el cronista, tras la reunión se firman acuerdos y antes de llegar la respuesta de los sublevados, el Rey ordena agruparse a la gente cercana a Ronda por si hubiese de hacer la guerra de aquella parte, en caso que los moros no quisiesen reducirse. Por su parte el duque de Arcos acuerda ocupar la fortaleza de Calalui, en Sierra Bermeja, por si hubiese de hacer guerra, antes que los enemigos se metiesen dentro.

Algunos sublevados comenzaron a reducirse pero con pocas armas, diciendo que los que quedaban en la sierra no se las dejaban traer. Entre los moros uno escandaloso y malo llamado el Melchi [el Meliche de Daidín] imputado de herejía, y suelto de las cárceles de la Inquisición, ido y vuelto a Tetuán, afirmó que el Alarabique y el Atayfar habían sido comprados por el duque de Arcos de quien habían recibido nueve mil ducados; que las galeras habían venido a Gibraltar; que Andalucía estaba levantada; y que los cordeles estaban a punto con que los principales habían de ser ahorcados, y los demás atados y puestos perpetuamente al remo, a padecer hambre, azotes y frío,. Los sublevados tomaron armas contra el Alarabique y otro moro berberisco y los mataron. Los de Benahavís pidieron el perdón del Rey y enviaron a un moro llamado el Barcochi a quien el duque de Arcos dió un salvoconducto para entrar en el fuerte de Montemayor, donde estaban las tropas cristianas. Pero el salvoconducto no se respetó y mataron al Barcochi y a su gente, de manera que este desorden movío a los de Bena Habiz y confirmó la razón del Melchi.

Por su parte Alvaro Atayfor, quien había acudido también a Casares, no muere en esos episodios(1). En 1570 figura en la relación de 29 moriscos de Istán que se sometieron a Carlos de Villegas, con dos hijos y un sobrino pequeño y rindiendo un alcabuz. En 1571 aparece como cristiano nuevo al servicio del duque de Arcos, quien lo necesita como guía por sus profundos conocimientos del terreno, persiguiendo a los moriscos rezagados. En 1573 vuelve a aparecer en Ronda integrado entre los monfíes que se rinden para acogerse a una amnistía regia, y en un proceso posterior que la Inquisición le hace en Córdoba por ser el capitan de los moros alzados, por celebrar bodas por el rito musulmán y por poner nombres árabes a los ya bautizados, aunque la condena fue mínima al no encontrar el tribunal al delator para que se ratificara. Tres miembros de la familia Atayfor de Istán ya habían sido procesados en la vicaría de Marbella durante la visita que el inquisidor Martín de Coscojales realizó en 1560 al Obispado de Málaga por motivos similares, por trabajar los días de fiesta y celebrar bodas con zambras y leilas.

Notas:
(1) URBANEJA ORTIZ, Catalina. "La vida cotidiana de los Moriscos del alfoz de Marbella: Ojén, Istán y Benahavís" (Cilniana, Núm.16, 2003, pp.41-52)

(Fotografía: Javier Martos, 05/05/2013) ( Derecho de copia )

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Sierra Bermeja (Ambito)

Sierra Crestellina y el fuerte del Calvario desde el mirador de la Cruz (Casares)

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