
"(...) la impresión primera que aquello produce, es la que hemos dicho: de estupefacción, de asombro ante aquella riqueza, que justifica el nombre de -Colosal- que lleva una de las minas, la que sigue en dirección Oeste a la -Auxiliar-. Mac-Pherson y Orueta Aguirre, que, según parece, fueron los primeros que reconocieron científicamente aquellas minas, observaron además que la brújula no obedecía en muchos puntos del terreno que circunda a los crestones, y dedujeron de esto que las masas debían de seguir en profundidad.
La situación del criadero contribuye también a fundamentar lisonjeras esperanzas. Está en el contacto mismo de la masa eruptiva con la formación estratocristalina. El hastial Sur es de peridotitas poco serpentínizadas; el hastial Norte, de dolomía, cuyos lechos alternan aquí con los de gneis y alcanzan gran potencia. La corrida es grande, pues las trazas del afloramiento pueden seguirse cosa de tres kilómetros hacia el Oeste, a partir del puerto, si bien con pronunciadas alternativas de anchurones y estrechamientos. En los bordes de la masa se ven anfibolitas y calizas metamórficas idénticas a las de las minas de Marbella (El Peñoncillo) y Estepona (San Manuel). Hay algo allí que induce a pensar en una rotura, a modo de una falla que bordea a la masa peridótica. No nos atrevemos, sin embargo, a afirmarlo."
"Estudio Geológico y Petrográfico de la Serranía de Ronda" (Domingo de Orueta Duarte, 1917)
" (...) la impresión primera que aquello produce, es la que hemos dicho: de estupefacción, de asombro ante aquella riqueza, que justifica el nombre de -Colosal- que lleva una de las minas, la que sigue en dirección Oeste a la -Auxiliar-. Mac-Pherson y Orueta Aguirre, que, según parece, fueron los primeros que reconocieron científicamente aquellas minas, observaron además que la brújula no obedecía en muchos puntos del terreno que circunda a los crestones, y dedujeron de esto que las masas debían de seguir en profundidad.
La situación del criadero contribuye también a fundamentar lisonjeras esperanzas. Está en el contacto mismo de la masa eruptiva con la formación estratocristalina. El hastial Sur es de peridotitas poco serpentínizadas; el hastial Norte, de dolomía, cuyos lechos alternan aquí con los de gneis y alcanzan gran potencia. La corrida es grande, pues las trazas del afloramiento pueden seguirse cosa de tres kilómetros hacia el Oeste, a partir del puerto, si bien con pronunciadas alternativas de anchurones y estrechamientos. En los bordes de la masa se ven anfibolitas y calizas metamórficas idénticas a las de las minas de Marbella (El Peñoncillo) y Estepona (San Manuel). Hay algo allí que induce a pensar en una rotura, a modo de una falla que bordea a la masa peridótica. No nos atrevemos, sin embargo, a afirmarlo." " Estudio Geológico y Petrográfico de la Serranía de Ronda" (Domingo de Orueta Duarte, 1917) ( José María Navarro, 29/01/2010 15:51:27) ( Derecho de copia )
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Comentarios (1)
José María Navarro (01/02/2010 18:23)
Medina Conde (1789), en sus Conversaciones Históricas Malagueñas con el Obispado de Málaga sobre las riquezas minerales del reino, menciona "A legua y quarto de Ronda, cerca del Lugar de Alpandeire, camino de Gribraltar, en el sitio llamado de los Perdigones, y Rayuelas hay abundantes minas de hierro, que se benefician.
A una legua de dicha Ciudad, camino de Granada, en el sitio de la Ventilla, y Cortijo de las Navetas se encuentran tambien abundantes minas de hierro, las que se benefician, por ser muy dulce. En el Puerto del Roblear hay tambien minas de hierro. De este, y del sacado de todas estas minas se proveía con abundancia al martinete, o fábrica de hierro, que había inmediata a Cartagima, de la que se han extraido copiosas sumas de este metal. De ella se llevaba el hierro, por ser muy a propósito para la fábrica de cañones y balería, que de orden del Excmo. Sr. D. Josef de Galvez se construyó en la villa de Ximena, Obispado de Cádiz, que por muerte de este Ministro se ha abandonado."
Mi duda es si el Puerto del Roblear mencionado por Medina Conde corresponde al puerto del Robledal actual.
Siendo así, este criadero de magnetita era conocido y explotado ya en el siglo XVIII, un siglo antes de que Orueta y Macpherson lo estudiaran científicamente.
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