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Lectura de las Coplas de Sierra Bermeja. Segunda parte
Segunda parte del artículo en el que el autor analiza el romance "Coplas sobre lo acaecido en la sierra bermeja y de los lugares perdidos", escrito en 1503 por autor anónimo y en el que se refieren dos hechos históricos distintos; uno que ha dado más popularidad a este romance, la muerte de Alonso de Aguilar en la rota del Calalui acaecida el 16 de marzo de 1501, y otro, menos conocido pero que Benítez Sánchez-Blanco considera de más importancia: un episodio no documentado de desembarco de cuatrocientos moros berberiscos en algún punto cercano a Manilva, y su incursión por el extremo occidental de Sierra Bermeja hacia lugares cercanos a Jubrique, Genalguacil y Benarrabá, evitando Casares, por su condición de bastión natural, saqueando los lugares por donde pasaban, y regresando al mar al caer el día con mil y tantos otros moriscos que se van con ellos, de regreso, renegando y blasfemando. Un suceso que se repitió cotidianamente en los dos primeros tercios del siglo XVI.
Autor: Rafael Benítez Sánchez-Blanco - Fecha: 07/01/2012 - Visitas: 102
Lectura de las Coplas de Sierra Bermeja. Primera parte
Primera parte del artículo en el que el autor analiza el romance "Coplas sobre lo acaecido en la sierra bermeja y de los lugares perdidos", eescrito en 1503 por autor anónimo y en el que se refieren dos hechos históricos distintos; uno que ha dado más popularidad a este romance, la muerte de Alonso de Aguilar en la rota del Calalui acaecida el 16 de marzo de 1501, y otro, menos conocido pero que Benítez Sánchez-Blanco considera de más importancia: un episodio no documentado de desembarco de cuatrocientos moros berberiscos en algún punto cercano a Manilva, y su incursión por el extremo occidental de Sierra Bermeja hacia lugares cercanos a Jubrique, Genalguacil y Benarrabá, evitando Casares, por su condición de bastión natural, saqueando los lugares por donde pasaban, y regresando al mar al caer el día con mil y tantos otros moriscos que se van con ellos, de regreso, renegando y blasfemando. Un suceso que se repitió cotidianamente en los dos primeros tercios del siglo XVI.
Autor: Rafael Benítez Sánchez-Blanco - Fecha: 06/01/2012 - Visitas: 67
El viaje de Simón de Rojas Clemente Rubio por Sierra Bermeja en 1809
Durante el reinado de Carlos IV y por encargo de Manuel Godoy, el naturalista valenciano Simón de Rojas Clemente Rubio realizó cinco viajes por Andalucía, entre 1804 y 1809, con objeto de escribir una "Historia Natural del Reino de Granada". Rojas Clemente era el prototipo de erudito ilustrado, docto en muchas materias como la botánica, la geografía, la geología, la historia o las costumbres, y con conocimientos de griego, árabe y hebreo. Su quinto viaje discurre por la Serranía de Ronda. Los días 3, 4 y 5 de octubre de 1809 recorre Sierra Bermeja procedente del Valle del Genal. Inicia su descripción en referencia a Sierra Bermeja calificándola como "la Sierra de España más famosa en minerales". Su texto es muy rico en datos y, con el rigor ilustrado que le caracterizaba, en comprobaciones in situ de los comentarios locales sobre las peculiridades del territorio que le realizaban los vecinos de cada lugar.
Autor: Javier Martos - Fecha: 22/09/2011 - Visitas: 471
La vivienda en el medio rural de Estepona
Los medios agrícolas y forestales del t.m. de Estepona han mantenido, a lo largo de su historia, un apreciable número de habitantes cuyas labores han sido las responsables de la evolución del paisaje. Los favorables rasgos climáticos de la zona, la diversidad de los sustratos litológicos y un relieve que favorecía el refugio en caso de peligro pero que también permitía el rápido acceso al mar y al comercio, han favorecido este poblamiento disperso asociado a las actividades rurales. Un rasgo llamativo de la evolución del "hábitat" rural en el término municipal de Estepona es la reutilización de las edificaciones industriales. El descenso de la superficie cultivada dedicada al cereal, los vaivenes del mercado vinatero a lo largo del s. XIX y, finalmente, la plaga filoxérica, convertirán molinos y lagares en viviendas dada su mejor calidad constructiva y su mayor amplitud de espacio, abandonándose su uso industrial en unos casos, o compatibilizándose ambos, en otros. De esta forma, buena parte de los lagares del t.m. de Estepona pasarán a ser viviendas simplemente mediante la incorporación de un hogar con chimenea.
Autor: Archivo FUNDES - Fecha: 11/07/2011 - Visitas: 226
Jubrique en el Diccionario Madoz
A mediados del siglo XIX Jubrique tenía unas 400 casas y una población de unos 2030 habitantes, poco más que la que mantendría hasta 1960, fecha en la que el desarrollo turístico del litoral marca una acusada tendencia de crecimiento negativo en su población hasta marcar los 751 actuales. Después de la revuelta de los moriscos de Sierra Bermeja, a principios del siglo XVI, llegan a Jubrique para su repoblación 32 familias de procedencias muy heterogéneas, al contrario de lo que ocurriría en otros pueblos limítrofes, por ejemplo en el vecino Genalguacil, donde la gran mayoría de los nuevos repobladores procederían del Campo de Gibraltar. El entorno del pueblo en estos primeros años del siglo XVI lo conformarían bancales de secano, viñas y un importante olivar entre el caserío y el río Monardilla. La presencia de viñas será una constante desde entonces, también en la época del texto que incluimos en este artículo que describe la localidad hacia mediados del siglo XIX, donde se pone de manifiesto que casi todas las casas tenían bodega y que el pueblo disponía de 60 fábricas de un aguardiente que, aún hoy en día, son su seña de identidad.
Autor: Javier Martos - Fecha: 10/05/2011 - Visitas: 317
Manilva en el Diccionario Madoz
La historia de lo que actualmente es el núcleo urbano de la villa de Manilva comienza hacia 1515, cuando se dan tierras para el cultivo de olivos y viñas a cristianos viejos para poblar la franja litoral del Condado de Casares. No será hasta 1796 cuando Manilva obtenga su independencia del Condado y el reconocimiento de su Real Privilegio de Villazgo. Durante esos casi tres siglos y hasta mediados del XIX, el cultivo del viñedo se expandió considerablemente, iniciando su decadencia, como en otras zonas limítrofes, en el último cuarto del s.XIX. El texto del Diccionario Madoz describe Manilva y su entorno hacia mediados del s.XIX, antes de ese periodo de recesión del que se recuperaría tras la Guerra Civil, cuando se generalizó el cultivo de la variedad moscatel manteniendo desde entonces el protagonismo que ha tenido hasta hace una década.
Autor: Redacción iluana.com - Fecha: 08/03/2011 - Visitas: 553
El Castillo de Sabinillas, o de la Duquesa (Manilva)
Tras la pérdida de Gibraltar en 1704, para reforzar la seguridad ante posibles ataques ingleses y también para combatir los ataques piratas y evitar el cada vez más intenso contrabando de la zona, Carlos III mandó construir diez baterías a lo largo de la Costa del Reino de Granada; el castillo de Sabinillas, construido en 1767, es una de ellas. Es una batería circular de cuatro cañones de calibre 24, cerrada por la gola con un muro aspillerado. Este tipo de edificaciones, estilísticamente contrapuestas a sus predecesoras, presenta unas características a caballo entre el castillo y la casa fuerte, con unas proporciones gigantescas que revelan en su diseño y estructura la aplicación de las normas que para la arquitectura militar aconsejaba la ingeniería militar, de origen francés, de ese momento. Se salvó de la demolición durante la Guerra de la Independencia y gracias a eso hoy puede ser visitado. Constituye uno de los mejores ejemplos de fuerte del s.XVIII
Autor: José María Navarro - Fecha: 03/12/2010 - Visitas: 760
La Garganta de las Acedías se inicia en la falda suroeste del pico de los Reales, en Sierra Bermeja, dentro del t.m. de Casares. De los distintos cursos de agua que conforman su cabecera hay uno en el que se da un fenómeno geológico espectacular fruto de la convergencia de varias circunstancias que se han dado sobre el terreno y cuyo resultado ha sido un colosal deslizamiento plano sobre roca serpentínica, dejando entrever el plano de la falla que ha dado lugar a ese deslizamiento: una superficie plana de gran magnitud, unos 300 metros de longitud y 40 de anchura, 12.000 m2 con una pendiente de unos 35 grados.
Autor: Redacción iluana.com - Fecha: 14/10/2010 - Visitas: 1014
Gaucín en el Diccionario Madoz
Desde época romana Gaucín goza de un especial protagonismo como punto de paso en el eje de comunicaciones entre Gibraltar y Ronda. Su inexpugnable castillo, de origen romano, fue restaurado en época musulmana porque, con Gibraltar, constituía la defensa de la entrada por el sur. Los árabes le llamaron Sajra Guazan, que significa "roca fuerte" o "peña estratégicamente emplazada". Reconquistada en 1457 por Enrique IV, Gaucín pasa definitivamente a dominio cristiano en 1485. En 1810, durante la Guerra de la Independencia, se quemaron los archivos municipales y parroquiales. El castillo fue restaurado en 1839, aunque en 1848, al explotar su polvorín, es abandonado definitivamente para uso militar. Este estratégico emplazamiento entre Gibraltar y Ronda se vio también reflejado en los itinerarios de postas, pues Gaucín ya aparece en mapas del s.XVIII como "carrera de postas no montada", es decir, en mulo o a caballo. Aún a mediados del siglo XIX, el trayecto de postas entre Ronda y Gibraltar, con parada en Gaucín, se realizaba a caballo entre estas localidades y a pie entre Gaucín y los pueblos que constituían su partido judicial. El texto de Pascual Madoz que puede leerse en este artículo, escrito en esa época, refiere precisamente que los caminos que se dirigen a los pueblos vecinos "se hallan en invierno en tan mal estado que resultan intransitables incluso para las caballerías". Es ese siglo XIX del texto de Madoz el que describe el entorno que encontraron los viajeros ingleses, franceses y americanos, que otorgaron a Gaucín, la llave del Havaral, ese halo romántico fruto de su privilegiado emplazamiento, del que todavía disfruta.
Autor: Redacción iluana.com - Fecha: 21/09/2010 - Visitas: 532
Los ataques piratas de Ali Hamet, uno de los capitanes de Barbarroja, a la costa de Estepona
Los piratas de Berbería fueron el gran problema de las costas españolas en el siglo XVI. Tras la toma de Estepona por Enrique IV en 1456, esta zona se convirtió en un lugar fronterizo peligroso y poco habitado, por lo que no fructificaron los primeros intentos de repoblación. En 1510, la toma por los corsarios beréberes de la isla de Djerba, frente a la costa de Túnez, inició una época de razias a lo largo de las costas españolas, agudizadas por el decreto de expulsión de los moriscos de 1502. Los moriscos que huyeron a Berbería eran perfectos conocedores de la costa y su interior, lo cual facilitaba la elección de los puntos de desembarco para los saqueos en busca de esclavos y víveres. En 1540 el pirata turco Alí Hamet (Aliamate), uno de los numerosos capitanes de Barbarroja, y el corsario italiano Caramanlí saquearon Gibraltar. Posteriormente Aliamate fue hecho prisionero y en su traslado a Cartagena para su liberación pasó una noche en Estepona, donde tuvo constancia de las debilidades de sus defensas y escasa guarnición. Posiblemente decidiera durante aquella estancia los ataques posteriores a Estepona en los años 1545 y 1550
Autor: José María Navarro - Fecha: 27/06/2010 - Visitas: 1250
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