Pesquerías y cabotaje en Estepona

Puerto de Estepona. Año 1945
Fotografía: Archivo Municipal de Estepona ( Derechos reservados )
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Fotografía: Archivo Municipal de Estepona ( Derechos reservados )

La pesca ha sido uno de los aprovechamientos del medio natural de más temprana implantación en el t.m. de Estepona, tal y como es lógico en un territorio con un amplio frente costero. De hecho, es más que probable que buena parte de los yacimientos anteriores al período hispanomusulmán estuviesen directamente relacionados con la explotación de este recurso, manteniéndose la actividad pesquera, con más o menos altibajos, hasta nuestros días.

Como sugieren los yacimientos arqueológicos conocidos, la actividad pesquera siempre ha requerido para un mejor aprovechamiento del producto, el desarrollo de una industria asociada que, desde la fabricación del famoso garum romano, hasta las conserveras de principios de s. XX, han tenido un importante papel en la economía productiva local.

Sin embargo, hay que hacer constar que, al menos durante los s. XIX y XX, la pesquería y la industria que se deriva de ella, no ha sido ni mucho menos, el principal aprovechamiento del mar como recurso en Estepona, cuya población prefirió volcarse en su función como medio de comunicación. Así, el cabotaje a bordo de falúas se mantendría como actividad en Estepona hasta 1.956, fecha en la que se pierde la aduana de 3ª categoría y que marcará el inicio de una profunda crisis en el municipio, que deja de ejercer como "ciudad", con una amplia influencia en su entorno territorial, para volver a convertirse en un "pueblo".

Estampa pesquera
Fotografía: Javier Ocaña ( Derechos Reservados )
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Fotografía: Javier Ocaña ( Derechos Reservados )
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No obstante, el uso pesquero ha constituído y constituye una de las señas de identidad de la localidad, especialmente reverenciada por el sector turístico, que ha quedado seducido tanto por la vivencia contínua del mar de los pescadores como por sus modos y maneras típicos, incluídas las gastronómicos, como los típicos espetos de sardinas.

Y aunque actualmente el sector pesquero está bastante modernizado y ya no existe una potente industria conservera como en el pasado, siguen conservándose aún embarcaciones de pesca tradicionales que pueden verse varadas en las playas. Quizá, y de estas embarcaciones, la más representativa sea la conocida como jábega, empleada para calar el arte del mismo nombre, y que constituye un icono de toda la provincia malagueña. Pero también pueden verse chalanas para pescar al curricán o traíñas.

Fotografía: Miguel Angel Lechuga Alvaro ( Derechos Reservados )
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Hasta hace relativamente poco tiempo, era posible contemplar el calado de un arte tradicional muy típico de las poblaciones costeras malagueñas, como era el copo. Este arte consistía en una red en forma de bolsa que era llevada desde la costa hasta el punto de calado en un boliche o chalana y que, posteriormente, era recogido desde tierra jalando de sus cabos, bien con un torno anclado en la playa, o bien formando un tren en torno a una maroma a la que se ataban los mozos e incluso, los antaño frecuentes perrillos de copo, la raza de perro que acompañaba a los hombres del mar.

Fábrica salazonera en la Punta de la Plata
Fotografía: Archivo Juan García Gil ( Derechos Reservados )
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Fotografía: Archivo Juan García Gil ( Derechos Reservados )
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Otro arte tradicional que aún puede considerarse en activo, a pesar de la irregularidad con la que se cala, es la almadraba, destinada principalmente a la pesca del ya casi extinguido atún rojo. Estepona es la sede de la última almadraba del rosario de estas artes que bordea la península gaditana desde Cádiz. Aunque, dada la situación en la que se encuentra esta pesquería, lo más probable es que acabe integrando los fondos del Museo Etnológico Municipal, que aglutina diversos artefactos y útiles de las actividades agrarias y pesqueras del municipio. Los productos pesqueros fueron la materia prima principal para una importante industria conservera desarrollada a partir de mediados del s. XVIII y que iniciaría un serio declive en el primer tercio del s. XX debido a las facilidades que el manejo del hielo ofrecía para consumir el pescado en fresco. Estas empresas conserveras estaban especializadas en la producción de salazones de pescado. La tecnología empleada era generalmente, la inmersión del producto limpio y convenientemente preparado, en salmuera, para después ser colgado en tendales y puesto a secar.

Sin embargo, la localización de estas industrias, generalmente al borde mismo de la playa, ha provocado su desaparición a favor de instalaciones turísticas y construcciones de apartamentos. A finales del s. XX, todavía era posible contemplar los pilones de salmuera de la conservera de la Punta de la Plata, y el sistema de abastecimiento de agua potable de la industria ubicada en el solar que actualmente ocupa el Edificio El Faro, junto al puerto.

Pero como se ha mencionado anteriormente, el principal aprovechamiento que los habitantes de Estepona han venido haciendo del mar durante la mayor parte de su historia, es su uso como medio de comunicación y transporte. El cabotaje marítimo ha sido una de las actividades más características de esta población, especialmente a partir del s. XVII, y consiguiendo perdurar, a pesar del creciente auge del transporte por ferrocarril y carretera, hasta mediados del s. XX.

Carboncillo mural de la Casa-Lagar de Cristóbal Navarro (Lagar de los Membrillos) que representa la carga y descarga de una "falúa"
Fotografía: Archivo Fundes ( Derechos Reservados )
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Como característica especial, el Lagar de los Membrillos (0414272B) muestra varios dibujos al carboncillo en sus muros, destacando uno que muestra una embarcación tipo falúa con marineros descargando fardos (¿odres?) y arrieros aviando las bestias de carga, tal y como se hacía en Estepona hasta mediados del s. XX.

Fotografía: Archivo Fundes ( Derechos Reservados )
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Esta actividad, que se desarrollaba en embarcaciones de tamaño medio denominadas falúas, y que servían tanto para el transporte de mercancías como de viajeros, permitía evitar el aislamiento invernal que provocaban las crecidas de los ríos y arroyos del litoral, y que impedían, en varios puntos, la comunicación con tierra. Este aislamiento no afectaba únicamente a Estepona, sino también a otros municipios como Casares, Genalguacil, Jubrique, Pujerra o Benahavís, que quedaban junto a Estepona dentro del "cerco" fluvial formado por el Genal-Guadiaro y el río Verde, los más caudalosos del entorno y los más difíciles de sortear durante el invierno.

Estepona se convertía así, durante una parte importante del año, en la población de referencia de estas localidades, y en el lugar desde el que exportar, vía marítima, sus producciones agropecuarias y sus manufacturas, favoreciendo el desarrollo de una importante red de caminos que unían estas localidades con la playa de la Rada y que favoreció también el importante desarrollo que la arriería tendría en la localidad y su entorno.

El transporte por mar afectaba a un variado elenco de productos: productos hortícolas, arroz, trigo y otros granos, vegetales, pescados y carnes en conserva, ganado vivo, productos de alfarería, telas, etc., comunicando Estepona con ciudades costeras como Algeciras, Marbella y Málaga o las ciudades del norte africano. El intenso tráfico marítimo también estaba muy influenciado por la cercana presencia de la colonia británica del Peñón de Gibraltar, posibilitando una de las actividades ilegales de mayor arraigo en la región durante buena parte de los siglos XIX y XX: el contrabando. Fruto de la necesidad de perseguir dicha actividad, en el litoral costero se irán construyendo diversas instalaciones destinadas al uso del Cuerpo de Carabineros.

Cuartel de Carabineros de Casasola
Fotografía: Javier Martos ( Derecho de copia )
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Fotografía: Javier Martos ( Derecho de copia )
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El Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras fue creado en 1.829 por Real Decreto, "para hacer la guerra al contrabando, para prevenir o atacarlo vigorosamente en sus puestos de generación y perseguirlo en todas las direcciones hasta su exterminio", con una estructura militar que, poco después, en 1.833, perdería al pasar a depender del Ministerio de Hacienda, renombrándose el cuerpo como "Carabineros de la Real Hacienda". A partir de este momento, el abandono que sufre el cuerpo sólo conduce a su ineficacia, pues pronto es considerado como un trabajo peligroso, incómodo socialmente, mal pagado y peor acuartelado. Esta situación no empezará a cambiar hasta mediados del s. XIX, cuando en 1.856 se equipara el salario de los carabineros con el de los guardias civiles, se empieza a pedir un nivel mínimo de instrucción y comienza la construcción de instalaciones adecuadas para el cumplimiento de su trabajo.

En Estepona, y por la ya comentada proximidad a la colonia británica, fuente inagotable de recursos para el contrabando, llegarían a construirse varias instalaciones específicamente para el uso de este cuerpo, además de reutilizar algunas ya existentes, como el Cortijo de Nicola.

Especialmente llamativas resultarán las construcciones para uso específico del Cuerpo de Carabineros que se ejecutarán en la costa, junto a las antiguas torres almenaras, generando una estampa que sería característica del litoral durante muchas décadas.

Embarcación dedicada al cabotaje a principios del siglo XX
Fuente: Rafael Galán ( Derechos Reservados )
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Fuente: Rafael Galán ( Derechos Reservados )
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En la actualidad, sólo la torre almenara de Baños o Casasola conserva junto a ella un antiguo cuartel de carabineros, de factura reciente fechable en el primer tercio del s. XX. Los acuartelamientos, más antiguos, de las torres del Padrón y Guadalmansa, desaparecieron cuando se urbanizaron estos terrenos, y, el antiguo cuartel de la Playa de la Rada, desapareció definitivamente en los años 70, ya en estado ruinoso, para dejar su solar a la plaza de García Caparrós. Sin embargo, la edificación que sirvió como cuartel principal del destacamiento local, aún subsiste en la C/Genalguacil.

El final de los carabineros llegará con la contienda civil española, ya que la mayoría de sus mandos y efectivos se alinearon con el gobierno legalmente establecido contra el golpe militar. La victoria de los últimos supondrá la sentencia de muerte para el cuerpo, desapareciendo como tal en 1.940, y pasando los efectivos y propiedades a la Guardia Civil.

BIBLIOGRAFIA:

Este artículo forma parte del trabajo, inédito hasta la fecha, titulado "Catálogo de bienes de interés etnológico del término municipal de Estepona" que ha sido elaborado por D.Torralba Portilla, I.Navarro Luengo, A.Galán Sánchez, F.Román Requena, J.R.Fernández Bravo, M.J.Platero Sánchez y P.Campuzano Fernández.

Archivo FUNDES (Derechos reservados.)
20/03/2010 ( 251 visitas )
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Archivo FUNDES
Catálogo de Bienes de Interés Etnológico del T.M.de Estepona (Fundación FUNDES)

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